viernes, 28 de enero de 2011

"Señores: Pels esta acabado"

¿A quién podría pasarle esto sino a nosotros?:

Llegamos a la radio. Subimos por esas escaleras férreo-modernas. Nos reciben unas chicas de producción, nos indican el camino y terminamos en un estudio contiguo al de (...).
Nos proponen que probemos sonido. Hasta ahí, todo perfecto. No era diferente a un ensayo. Lo de siempre: desenroscando cables, enchufando cosas, etc.
Llegado el momento de cantar para probar las voces, advertimos que no hay micrófonos, y mucho menos, pies de micrófonos.
Preguntamos a una de las chicas de producción, y nos dijeron que cuando la operadora nos dé el ok, vamos a poder hablar con ella, y de esa manera ajustar todos los detalles.

Se nos ocurrió preguntar por dónde iba a salir el sonido de lo que tocábamos, y cómo íbamos a hacer para cantar.

Resulta que todo saldría por los micrófonos de los locutores, tanto la música como las voces.
Raro ya. Pero bueno, acatamos.
Luego nos trajeron auriculares.
Era bestial el sonido. Sonaba como un ser humano friéndose en una inmensa hoya.

Además, esos micrófonos estaban dispuestos de una manera, cuanto menos, azarosa.
Luego la amable operadora consiguió otros, mas convencionales, y ya no saturaba.
Pero era tanto lo que no saturaba, que se paso para el otro lado, y no tenía volúmen en los auriculares. Con lo cual había que cantar a "sordas".

Es decir, cantar sobre una música que no se escucha. Y con el agravante de que lo que escuchábamos en los auriculares, no era ni por lejos parecido a lo que salía al aire.
De hecho, al aire, salió la música muy de fondo, y las voces al frente.
Pero no cualquier voz, sino la de dos cantantes cantando sin escucharse, y pensando que tienen que acercarse al micrófono.

Hasta ahí, los inconvenientes técnicos

Luego, lo organizativo:

Todo era anarquía. Aclaro, que nosotros somos lar mar de anarquía, pero uno imagina que esas radios masivas, al ser empresas, tienen todo estructurado y aceitado.
Acá no era así.
Entiendo que estábamos en vacaciones, y todo se pone un poco así.
Me veo obligado a aclarar que esto no es una alcahueteada a la gente que labura en la radio. Por eso trato de no poner nombres, ni de decir qué radio.

Luego de las arduas y poco efectivas pruebas de sonido, nos dicen: - En 3 minutos salimos al aire con una nota. - Ok, dijimos. 3, 2, 1

- Con ustedes, Los Pels! - (aplausos)

Nos quedamos en silencio esperando que nos hagan la primer pregunta. Silencio. (ufffff! no se imaginan las tempestades viscerales que generan esos silencios en una radio).
Ya cuando el silencio estaba en su zenit, vemos detrás del vidrio a la operadora en un grito sordo mudo, y una desesperación corporal luciéndose espasmódicamente, impregnando nuestras caras de incertidumbre y nervios, hasta que decidimos empezar con Hurón.


Y así nos agarró.
Nuestra nube gris que a todos lados nos acompaña.
A veces se queda retrasada, meando para otro lado, pero muchas otras nos acompaña.
Nuestra nube, que también nos da sombra, para no quemarnos.
Y nos quema, para no ahogarnos.

A nuestra nube,
Que nos prefiere jugando en lugares raros,
En cuartos chicos, de colores.

Que odia que ganemos cuando jugamos
Que teme desaparecer si algún día ganamos.




A nuestra nube, que nos insta a concentrarnos y grabar nuestro próximo disco.



Dedicado a Matías Lascano
(Roleska, Rolaska, Rolo, Rolohuasca, y tantos otros)
Gracias Rolo por estos años de preciosos arreglitos guitarreros.
Y por tu esfuerzo en cruzar de Oeste a Este esta ciudad de mierda.





L. Pelses


2 comentarios:

Diego dijo...

Uno depende de si mismo y de nadie mas. Es la unica manera de cubrir infortunios. Pecamos de relajo. Relajo que disfruto mucho pero arrastra sus consecuencias.

Anónimo dijo...

linda crónica