miércoles, 9 de abril de 2008

INSOMNIO

En la obra todo tiene un tinte de locura, lo más raro es que esto no me resulta raro.

Aparezco en mi cuarto, las 3:59 brillan más que nunca.

te sentís bien? - tengo acidez

La puerta se abre lentamente, y el gato deja en su lugar un bulto de ropa como señuelo.

Nadie me dijo que el silencio sonaba tan fuerte. Se llamara silencio lo que suena detrás de todo el resto?

Siento que algo esta por pasar, se esta acumulando en un instante. La video casetera suena, el silencio es tapado temporalmente. Pareciera el plástico acomodándose.

Tengo insomnio. Flashes del día lo alimentan.

Vuelvo a escuchar a la camarera decirle a los de la otra mesa que no había lo que querían. Al momento de abrirlo había salido demasiado olor. Vuelvo a no saber de que se trataba. Pienso en nosotros, ella hace un ruido. Algún plástico vuelve a hacer el suyo.

Voy a escribir esto, los mocos me acompañan.

Mi hermano llega y un sequito de fieles ruidos lo acompañan.

Su pis no repara en discreción. Tira la cadena antes de terminar.

El gato me viene saludar dando bostezos y haciendo ruido con sus encías, es un asco

Voy a tratar de dormir

3 comentarios:

Anónimo dijo...

celebro tu intervencion.
querido eggo.

tingo.

Kioskerman dijo...

Qué increíble que te haya pedido ver las tiras.
Chau, eso garpa todo.
No necesito más.
Me satisface mucho más que que le gusten a un adulto.

Varsovia es mi tira preferida de las 166 que hice hasta ahora.

Abrazo!
¿Se hace el domingo que viene?

Kioskerman dijo...

Ásterix en Córcega tiene la mejor tapa de todos los Ásterix.

Ásterix, Lucky Luke y Tintín hicieron de mi un lector de comics para siempre.

Cuando tenía más o menos la misma edad que Joaquín, mi abuela nos regaló 50 pesos a cada uno de mis hermanos, era un regalo excepcional.
Me quedé hasta tarde ese día contanto en la parte de atrás de los Ásterix cuántos me iba a comprar. Iban a ser todos.

En esa época los vendía solo en la Librería del Turista, en el centro. Mi viejo me llevó el sábado. Me alcanzó solo para dos.

Por suerte mis primos tenían el resto.